
Fotogramas Puerto

La dirección de arte es todo lo que vemos dentro del encuadre, es el mundo creado para la película, habla de forma muda sobre quien es el personaje y la situación en que está. Es una información que va directo al inconsciente y no la racionalizamos pero la entendemos de inmediato. Ya sabemos que por como son los zapatos de un personaje podemos saber todo sobre él; por su chaqueta larga deducimos inconscientemente (leyes internas del humano donde interpretamos) el como es el personaje. Podemos entender como es él y la situación en que está por los pantalones que utiliza, por lo que lleva en sus manos, podemos deducir el mundo que lo rodea por una simple botella, una mesa etc. Todos los objetos construyen, moldean al personaje, si no estuvieran no habría película, sencillamente no existiría el cine, probablemente no todos estén de acuerdo, pero entonces si el mundo del personaje fuera un fondo blanco o negro ¿no será esta mas parecida a la pintura o una fotografía? ¿Qué la diferenciarías de estas artes? ¿Solo el movimiento del personaje?... Puede ser pero, no seriamos fieles a los principios básicos de cine; que es la representación de la realidad, ya sea onírica, fantástica, etc. el cine es un “todo”, es un leguaje en movimiento y este lenguaje no es solo el dialogo, sino es el encuadre, el movimiento de cámara, el vestuario, la escenografía, etc. de esa manera se construye un film y el cine. Y eso es lo que quiero aplicar para El Cuarto Espejo, un “todo”. En este cortometraje pretendo armar una armónica conjunción entre la forma y el contenido, tratar de hacer un perfecto dominio de la técnica, esto es, hacer una rigurosa utilización de un lenguaje personalísimo, en este caso el propio del lenguaje cinematográfico ya dada por el director y el guion. En este cortometraje la técnica, la forma y el estilo constituyen una unidad indisoluble, como para cualquier producto estético auténtico, y en gran medida éstos condicionan y determinan el contenido, es decir, aquello que el director pretende comunicarnos (bien sea su particular visión del mundo porteño y del hombre, bien se trate de su personal interpretación del momento que le ha tocado vivir) y todo esto depende de la recopilación de material específico (vestuario) y de la concreta dimensión del lenguaje del objeto (escenografía), que se entregara visualmente y se buscara la belleza de esta. En este punto Hegel, a pesar de su idealismo, cuando se detiene en la región de la belleza artística, considerará en primer lugar el ideal en sí mismo, es decir, la realidad independizada del dominio de lo particular y de lo accidental, pero inmediatamente después se refiere a la determinación del ideal como obra de arte, pues lo ideal, como añade Menéndez Pelayo en su síntesis de
Es este lenguaje artísticos que en El Cuarto Espejo quiero dar, un realismo a lo abstracto (como en ciertas obras abstractas radicales de nuestra modernidad artística), sin embargo, el contenido y la forma se involucran de modo absoluto, son una y la misma cosa. Como dice Max Bense, a propósito de algunas obras de Mondrian y de Kandinsky, «en la pintura abstracta y sin objetos los medios se convierten en portadores de signos y los signos, en el fondo, sólo designan los medios, pero no significan nada. Trátase pues aquí de un auténtico mundo correal, estético, de signos». Por lo que esta realidad será un simbolismo en cada objeto que rodea al personaje, nada será al azar, también los adornos serán objetos abstractos que construirán la estética del arte, «la clave de todo contenido del arte reside en su técnica», concepto éste, el de técnica, que habríamos de traducir aquí por el de forma. Como dice Dreyer: «El alma (de la obra de arte) se manifiesta a través del estilo que, siendo el catalizador de la inspiración poética del artista, refleja la manera con que éste expresa la materia que trata. El estilo es indispensable para fijar la inspiración en una forma artística. Por medio del estilo el artista fusiona y armoniza los diversos elementos, dándoles una unidad, al mismo tiempo que logra que los demás veamos el argumento como lo ven sus propios ojos. El estilo es inseparable de la obra de arte acabada. La penetra, la invade y, sin embargo, permanece en cada momento invisible como algo que no se deja comprobar. Y todos los que han visto mis obras reconocerán, por otra parte, que para mí la técnica es un medio y no un fin y que mi fin ha sido siempre hacer vivir al espectador una experiencia que lo enriquezca en su interior». Los elementos y objetos materiales que componen las diferentes escenas, a pesar del realismo del mobiliario y de los vestidos de los personajes, que son basado en de cada época citada (siglo XIX, años 40`, 50`, 80` etc.) poseen siempre una significación precisa y en absoluto han sido escogidos justificadamente, esto es, la selección de su número, la disposición del encuadre y la sobriedad ornamental están en perfecta concordancia con el contenido del cortometraje.
Por ultimo este corto es A-temporal, por lo que veremos es una mescla de elementos fuera de todo contexto, como la utilización de objetos de época, como en la escena del bar donde predominara la época de los años 50, como también la escena del travesti, que en su vestimenta representara la época del 90 y
Citas: Enrique Castaños Alés, Carl Theodor Dreyer, Max Bense, G. W. F. Hegel y Menéndez Pelayo
Desde muy temprano en nuestra historia, la carreta tomó su sitio preponderante entre los medios de transportes terrestres en las dilatadas y despobladas calles porteñas.Los troperos y sus carretas configuraron, junto a los arrieros y sus mulas, el sistema de transporte terrestre que articuló los mercados de América Latina durante más de 300 años. Desde la conquista española (siglo XVI), hasta la expansión del ferrocarril (segunda mitad del XIX), estos actores tuvieron a su cargo el transporte y el comercio en la región, y contribuyeron, en forma decisiva, a promover la agricultura, la ganadería, la minería y la industria artesanal. Su tarea fue complementaria del transporte marítimo y fluvial, que enlazaba los mercados locales con los puertos de ultramar.
La carreta estuvo en el corazón de la actividad económica de América Latina durante más de tres siglos. La relevancia de la carreta en el espacio latinoamericano se ha visto reflejada en las más diversas expresiones de la vida económica, social y cultural de la región. Un país ha elevado a la carreta al nivel de “símbolo nacional” (Costa Rica). En otras naciones se han realizado monumentos, esculturas y murales en honor a la carreta (Uruguay y Chile). La tradición de este medio de transporte es renovada constantemente en desfiles de carretas que se realizan en festivales populares, como los que ocurren cada año en Panamá. A ello podríamos añadir la apelación comercial a este tradicional medio de transporte, cuyo nombre es constantemente utilizado como marca o denominación de restaurantes, hoteles y posadas desde Argentina y Chile hasta Venezuela, México y EEUU, sobre todo los estados de origen hispánico como Florida y Nuevo México.
La carreta es puesta allí, como símbolo de una tradición que se valora, aunque todavía no se comprenda muy bien por qué. Desde la literatura varios autores han colocado a la carreta en el centro de sus obras como René Marqués (Puerto Rico), Bruno Traven (México), Enrique Amorim (Uruguay), Juan Draghi Lucero y Ana Gándara (Argentina) y Luis Durand (Chile). En el campo de la música popular, la carreta se encuentra presente en canciones de muchos de los más difundidos cantores del Cono Sur, como Víctor Jara (Chile), Atahualpa Yupanqui y Buenaventura Luna (Argentina).
La carreta surge entonces como un símbolo de la cultura latinoamericana, un referente identitario, un lazo con las raíces históricas. Pero la carreta aún en nuestros tiempos es parte de la sociedad, en algunas como un ente criollo asociado a nuestro folclor, para otro es parte de su día a día, generalmente los vemos en las zonas rurales del país donde se utiliza como medio de comunicación entre pueblos, transporte, como parte del trabajo, pero aun así en partes urbanas podemos ver la utilización de la carreta, haciendo un contraste con este mundo frio, indiferente, falto de vida en sus calles, la carreta rompe con este mutismo, con este tiempo, quebranta toda lógica humana, cuando la vemos andar lentamente al trote de sus caballos, cuando oímos el rechinar paso a paso, cuando escuchamos el grito de cochero que dice: “harre”, “harre” en las angostas calles porteñas, esta nos rompe nuestra visualidad, para alguno como algo grotesco para otros como algo pintoresco, pero todos en nuestras convenciones, en nuestro subconsciente sabemos lo que es una carreta, un destino, un punto final, un viaje, difícilmente cercano, real, es un viaje en nuestra mente, es un símbolo de viaje, por eso la carreta es parte de una poética colectiva mental, de ella sacamos miles y una lectura, como saber ¿donde va?, ¿su meta?, ¿que es lo que lleva?, con el imaginario carreta hacemos una asociación del objeto pero mas aun se construimos un relato visual a partir de este, inconscientemente la hacemos parte de uno, mas allá de un objeto histórico digno de museos, pasa hacer un cuento social. Como lo vemos en la película de Carl Dreyer “Ordet”. En una de las escenas finales, vemos la muerte de unos de los personajes, por lo que la familia prepara el velorio, mientras una carreta-carroza va en busca del cuerpo para su entierro, los que nos dice Dreyer mas allá del lenguaje propio del film que es
La asociación de la carreta pasa hacer nuestro acompañante a otra vida, a este otro espacio y tiempo que hay mas allá de la vida física, la carreta mas lejos de llevarnos de un pueblo a otro es un canal comunicación entre la vida-muerte trasciende los portales de humanos, quedándose en nuestro imaginario propio.
Por: Romny Leiva
La carreta
La rueda, el paso, el hombre que cavila.
Absorta de luz, la carreta
en camino hacia quién sabe dónde
y el tránsito del cielo la acompaña.
Giran imágenes en torno
de los ejes y, sin cesar,
a el sendero abandona las horas.
Toda premura la disipa el viento
que al campo peina y arrea
en silencio cambiantes nubes.
¿Quién guía la carreta de lentas ruedas
y polvorosos pensamientos?
Parece sencillo existir
o caminar ignorando hacia dónde.
Mientras viaja detenida la carreta,
un dentro con un más dentro
es réplica o murmullo de resaca.
La rueda, el paso, el hombre que cavila.
Israel, Estambul, Grecia, Italia, España, Inglaterra, Francia, ... ).